¡Café!

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La cafeína es, tal vez, una de las drogas favoritas en el mundo. Es legal, así que a nadie se lo van a llevar a la cárcel por consumirla, distribuírla o transportarla. En los Estados Unidos se consumen cada día 530 millones de tazas de café al día. La manera en la que actúa la cafeína es bloqueando los receptores de un neurotransmisor llamado Adenosina. El problema de esto, es que cuando dichos receptores se bloquean, el cuerpo produce más, llevando a la conocida adicción a la cafeína , y al consiguiente incremento en las dosis necesarias para que siga surtiendo el mismo efecto. Lo sorprendente es que esto lleva apenas una semana. Al suspender el consumo de cafeína (para rehabilitarnos, por supuesto), comenzamos a sentir molestias: Dolor de cabeza, cansancio, letargia, dolor muscular, náuseas y, algunas veces, síntomas típicos de resfriado. ¿Una persona puede morir por consumir demasiada cafeína? Sí. ¿Quienes son los adictos a la cafeína? Casi todos. Los niños, por ejemplo, pueden consumir la misma cantidad de cafeína que los adultos (o más) dado que el chocolate, las bebidas gaseosas y el té contienen cantidades nada despreciables de la sustancia.

Por fortuna, la cafeína es una droga que no altera ostensiblemente el estado mental (como el alcohol) y, de hecho, mejora nuestro rendimiento físico y mental. Sólo hay que ir con calma en su consumo. Procuraré seguir mi propio consejo.

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