El alga rosa, Groenlandia y el nivel del mar

 

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La contaminación de los glaciares de Groenlandia con esta alga rosa podría provocar catastróficos cambios climáticos.

A primera vista puede que resulte un poco difícil descubrir qué tiene que ver un alga rosa (como si existiera tal cosa) con la elevación del nivel del mar en las costas de todo el mundo y que todo ello esté relacionado con Groenlandia, un país al que muchos no serían capaces de señalar en un mapa.

Bromas aparte, este país de apenas 50 mil habitantes tiene una ubicación tal que la reciente aparición de un alga de color rosa puede provocar que el nivel de los mares en el mundo se eleve de forma peligrosa, afectando a miles o millones de personas.

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La presencia del alga en la nieve de Groenlandia puede provocar que esta se derrita más al disminuir la capacidad natural de reflejar la luz en primavera y verano. Esto calienta los glaciares más de lo normal y como consecuencia miles de millones de litros de agua se incorporan cada año a los mares circundantes.

Al mismo tiempo, y dado que esta nieve conserva el calor durante más tiempo, cuando llega el invierno se congelará menos agua de lo habitual, elevando el nivel del mar un poco más.

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Si a esto se suma la tendencia del planeta a elevar su temperatura promedio cada año, la combinación resulta catastrófica. Según los cálculos, si la temperatura en la Tierra llega a incrementarse 2 grados en comparación con la que existía antes de la revolución industrial, se perderán muchas islas y las inundaciones afectarán a numerosas ciudades costeras alrededor del mundo.

Para empeorar las cosas, habría un efecto de bola de nieve (retroalimentación positiva) pues el incremento de la temperatura, a su vez, haría crecer y extenderse a las algas de color rosa, que retendrían más calor y provocarían mayor derretimiento de la nieve, y así sucesivamente.

La culpable de este fenómeno es la Chlamydomonas navalis, la cual sintetiza el pigmento rojizo culpable de la nieve rosa que los esquiadores han dado en llamar “nieve sandía” (watermelon snow).

Cuando se aproxima el verano y hay mayor cantidad de luz solar, C. nivalis comienza a florecer. En un principio es de color verde, como las demás algas. Conforme va madurando, adopta una estrategia evolutiva muy ingeniosa y, para protegerse de los rayos ultravioleta del sol, sintetiza su propio “bloqueador solar”. Son sustancias llamadas carotenoides (esas que nosotros vemos presentes en la zanahoria, por ejemplo) las cuales le otorgan su tono rojizo. Dependiendo de los demás pigmentos presentes y la densidad de la colonia puede adoptar diferentes colores, desde un naranja pálido pasando por el rosa hasta el rojo sangre o el púrpura.

Por desgracia para nosotros, se trata de algas muy resistentes. Pueden permanecer inactivas durante nueve o diez meses al año, enterradas bajo la nieve a temperaturas muy bajas y despertar de forma explosiva cuando la radiación solar es lo suficientemente intensa como para asegurarles, al menos, un par de meses para crecer, reproducirse y extender la colonia localmente o mediante esporas que invaden otras áreas.

Una vez que pasa la época de mayor temperatura, Chlamydomonas navalis vuelve a sumirse en un estado de inactividad aunque, si hay grandes crecimientos de ellas, la nieve más cálida hace que el periodo de reproducción se prolongue un poco más. Como consecuencia, el año siguiente la colonia será aún más grande, la nieve tendrá una temperatura más alta y el ciclo se potenciará en una espiral ascendente cuyas consecuencias finales no son fáciles de predecir.

Estudios recientes llevados a cabo en las zonas nevadas de Noruega (que también ha sido afectada por las algas rosas, aunque en menor medida), muestran que la presencia de este pigmento disminuye la reflectividad en un 10 por ciento. Puede no parecer mucho pero a largo plazo produce efectos acumulativos difíciles de evaluar. Si a esto se suman otros aspectos que gobiernan el clima de forma global, la ecuación resultante es demasiado compleja, sobre todo porque muchas de las variables no se comprenden bien.

Aún se sabe poco sobre esta alga y sus efectos a largo plazo sobre los glaciares. Su presencia ha despertado el interés del mundo científico. Fruto de la cooperación internacional, se ha iniciado un proyecto llamado Black and Bloom que puede ayudar a brindar respuestas. El costo inicial es de más de 4 millones de dólares y permitirá a los científicos dispersarse por Groenlandia durante un periodo de seis semanas con el único objetivo de estudiar el impacto de este organismo sobre los glaciares de las regiones árticas.

Lo que resulte de estos esfuerzos podría ayudar a delinear cursos de acción para disminuir la propagación de la Chlamydomonas nivalis y aunque se dice que no hay forma de revertir definitivamente la contaminación de los miles de millones de kilómetros cuadrados invadidos ya por esta alga, bien valdría la pena aprender lo más posible de sus efectos sobre el clima y cómo la elevación del nivel de los mares podría, a su vez, desencadenar cambios climáticos aún más drásticos.

Tal vez la nieve rosa hará que las pistas de esquí se vean lindas (en gustos se rompen géneros), pero no sería tan agradable ver que la vida o la seguridad de miles o millones de personas estuviera en riesgo por un fenómeno cuya magnitud no se apreció adecuadamente en su momento.

3 comentarios:

  1. Revisando mis antiguas publicaciones de Facebook, llegué a un link de este blog, entré y me llevé la gran y grata sorpresa de que regresaste. ¡Me da muchísimo gusto! De verdad, antes revisaba todo los días tu blog, era de mis favoritos, y creo, que siempre será así. Te mando un fuerte abrazo, Andres. Me acabas de hacer mi día.

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    1. Joan:

      Gracias por tus palabras, y que buena suerte que decidiste revisar tus publicaciones de Facebook. Espero verte aquí seguido.

      Saludos.

      Andrés

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    2. De verdad, me dio tanto gusto a mí también cuando supe que habías vuelto. No sé por qué siempre en internet todos "tienen que morir" entre rumores.

      No conozco a nadie exento del clásico rumor de "ha muerto, está confirmado".

      Bienvenido de nuevo al mundo online, Andrés.

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