Piensa como un diente de león (Cory Doctorow)

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El texto que viene a continuación es una síntesis del que apareció el 6 de mayo en la revista Locus Magazine.

Su autor es Cory Doctorow, escritor de ciencia ficción y blogger. Nació el 17 de julio de 1971 en Canadá. Es uno de los editores del blog Boing Boing. Doctorow es un conocido activista a favor de la liberalización del copyright y uno de los más fervientes impulsores de las licencias Creative Commons. También es conocido por publicar sus libros en la red, con la posibilidad de ser descargados libremente.

dandelion

Los mamíferos invertimos una gran cantidad de tiempo y energía en cuidar a nuestras crías. Son tan pocas que debemos asegurarnos del bienestar de cada una de las copias de nosotros mismos que liberamos, y sería un enorme desperdicio de energía, sueños y dinero si dejáramos de vigilar esos preciados seres de los cuales somos parte. Perder un hijo nos parece algo tan terrible y tan desolador que muchos jamás se recuperan.

Tal vez por eso mismo nos parece que el producto de nuestro trabajo es muy valioso. Por eso Amazon pone letreros de "no para reventa" y nos parece que Google comete un pecado mortal cuando escanea nuestros libros y los pone a la disposición de los navegantes de la red. En resumen: Somos tan avaros con el producto de nuestras mentes como con nuestros hijos.

Sin embargo, no todos los seres vivos piensan de esta manera. Por ejemplo, el diente de león. Uno solo de estos organismos puede producir unas 2 mil semillas cada año, y dejarlas volar por los aires ante la más sutil de las brisas, sin preocuparse de que sus hijos encuentren cobijo y fortuna allá donde vayan.

De hecho, muchas de estas semillas caerán en el duro pavimento, donde no podrán prosperar. Al diente de león no le importa el destino de cada uno de sus hijos. Lo que realmente pretende es que cada uno de los espacios a su alrededor termine lleno de sus semillas, que éstas aprovechen todas las posibilidades a su disposición.

Los dientes de león y los artistas tienen mucho en común en la era de internet, donde el costo de reproducción es prácticamente de cero. En cuestión de minutos, un trabajo puede ser copiado y distribuido miles, o cientos de miles de veces, y con esto es capaz de poblar el mundo entero, como un virus que se reproduce a sí mismo, o como una semilla de diente de león que va allá donde lo lleve la brisa.

Los vientos de internet pueden llevar el fruto de tus esfuerzos a todos los destinos posibles.

¿Cómo convertirse en un diente de león?

1) Tu trabajo debe ser fácilmente copiable para que pueda llegar a las manos adecuadas. Eso significa que debes distribuirlo en los formatos más ampliamente aceptados: texto, html y pdf sin pedir que los visitantes se registren, y sin recaudar emails y con una licencia que permita a tus fans reproducir el trabajo para su distribución a otros. Tampoco debes insistir en que tus trabajos sean bajados sólo de tu sitio. Es una buena forma de llevar el control de las copias que se han distribuido, pero recuerda que debes pensar como un diente de león: éste no se preocupa a dónde han ido a parar las copias de sí mismo. Una vez que has superado la vanidad de saber exactamente cuántas copias de tu trabajo han sido hechas, entonces serás un verdadero diente de león.

2) Una vez que tu trabajo ha caído en las manos adecuadas, debe haber una forma sencilla de consumar la relación. Un amigo que tiene una pequeña imprenta me preguntó si debía lanzar su siguiente libro como una descarga gratuita para atraer algo de publicidad acerca del lanzamiento en papel y yo le expliqué que esa era una muy mala idea, ya que el periodo de atención en la red es muy breve. Aquél que ha descargado tu libro y comienza a leerlo dice, de pronto: ¡Caramba, debería comprar una copia en papel de este libro! y, un segundo después, estará inmerso en la contemplación de un video de YouTube donde un sujeto hace equilibrios con un limón en su nariz.

Lo sé porque cada vez que recomiendo un libro en alguno de mis artículos de Boing Boing lo hago usando un enlace a Amazon que lleva mi identificación en el programa de afiliados. Si la persona compra el libro, yo recibo una comisión del 8 por ciento. Bueno, pues cuando se trata de libros que no han sido publicados aún, 9 de cada diez personas no desean ordenarlo antes de que esté disponible. Todo eso lo puedo ver en mis reportes de Amazon.

La red es un infinito AHORA, una colección de distracciones, sorpresas, puzzles e iras. Solicitarle a alguien que realice pasos intermedios entre el anuncio y la obtención del producto genera una pérdida enorme en el proceso de comunicación. Mientras menos clicks haya, mejor será el resultado y más copias de tu trabajo estarán germinando en suelo fértil.

2 comentarios:

  1. Y qué opinas de esto, Andrés?

    Sería maravilloso que todos fuesen dientes de león, pero sé que el esfuerzo que implica escribir y editar un libro es titánico. Creo que podría encontrarse algo a medio camino, entre la libre distribución y el reconocimiento monetario al autor.

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    1. Pamela:

      Me parece una idea genial. Lo que hace Doctorow es lo siguiente: Publica sus libros en papel para que se vendan en las librerías y, al mismo tiempo, los deja libres en línea para que cualquiera los descargue sin costo. Pero he aquí el truco: Como es escritor de uno de los blogs más conocidos del mundo, tiene gran cantidad de fans y ellos recomiendan sus libros. Como a mucha gente le apetece más leerlo en papel, pues compran el libro en vez de bajarlo, además de que si alguien lo quiere regalar pues el archivo digital se ve bastante mal, así que acude a una librería y lo compra. Al final, las descargas gratuitas sirven de estímulo a las ventas en papel.

      Sin embargo... esa estrategia le sirve a él, que ya es una figura conocida. Para los escritores poco conocidos puede ser un verdadero problema decidirse por una de las dos opciones (papel o digital) ya que para usar ambas ya hay que tener una buena base de lectores, lo cual no se logra más que tras muchos años de trabajo.

      Saludos!

      Andrés

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