¿Cuánto vale la Cultura?

doctorow

Esta pregunta surge a raíz de una novela de ciencia ficción que he leído recientemente: Down and Out in the Magic Kingdom (Tocando Fondo en el Reino Mágico). La novela está buenísima, pero no se trata de eso, sino de su autor, el escritor Cory Doctorow, un convencido de que hay que abolir los derechos digitales de las obras literarias para favorecer su venta en papel... ¿Cómo es eso? Bueno, pues él propone (y lo hace) que cada libro salga, simultáneamente, en la web (gratuito) y en papel (con un costo).

Cory Doctorow es un famoso blogger cuya página, Craphound, es una de las más visitadas entre los fanáticos a la ciencia ficción, y se ha hecho famoso por su activismo a favor de la abolición de los derechos digitales y la libre circulación de la cultura en la red. Él dice que hay dos tipos de lectores: Aquellos que comprarán la edición en papel del libro y aquellos que jamás lo harán. Los primeros, difícilmente leerán en la computadora. Por lo tanto, dice él, no hay riesgo de ofrecer el libro gratuito. Todo lo contrario: Quienes lean el ebook, lo recomendarán a los que lo prefieren en papel, y ello contribuirá a mejorar las ventas de la edición impresa.

El tema tiene sus claroscuros. Doctorow tiene razón, pero sólo en parte. Él es una personalidad en la web, y es sencillo que el esquema que él propone funcione, dada la amplia publicidad de que goza. Un escritor principiante difícilmente gozaría de un "push" tan importante entre las ventas de los libros en papel y la obra gratuita online. Es probable que alguien poco conocido pierda los pocos aspirantes a clientes en la oferta gratuita del libro. Sin embargo, si el autor goza de cierta popularidad, el truco puede funcionar bastante bien, pues podría multiplicar las ventas al acceder a un público más amplio y potenciar las ventas por recomendación directa de quienes hayan accedido a la obra electrónica.

En el fondo, el problema es el mismo de siempre: ¿Cuánto vale la cultura? Su precio, opino yo, es incalculable. Su costo debería ser nulo. Pero los artistas tienen que comer, y las empresas que la difunden tienen que pagar los sueldos de sus empleados.

El truco, pienso yo, es el equilibrio.

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