El multitasking, la fractura de la atención y nuestro fatigado cerebro

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La rutina matutina puede ser suficiente para dejarnos fuera de combate: Revisar Facebook, beber café, navegar por el correo, responder mensajes urgentes, googlear esa idea antes de que se olvide, más café, Twitter, algunas llamadas por hacer… y todo eso antes de salir de casa.

Lo que la mayor parte de las personas llama hacer multitasking no es tal cosa: En lugar de ello cambiamos bruscamente de tarea pues en realidad no somos capaces de realizar varias actividades al mismo tiempo sino que dejamos a las otras “en modo de espera”.

…y hacer eso repetidamente puede ser agotador.

Nuestro cerebro es una máquina poco eficiente. Constituye el 2% de nuestro peso pero consume el 20% de la energía que ingresa al organismo. Y hacer multitasking repetidamente puede agotar la energía destinada a ese órgano esencial. Lo siguiente que sucede es que nuestra atención disminuye y la capacidad de concentrarnos decae, haciéndonos propensos a cometer errores.

La solución a ese problema es tomar cortos descansos, pero dedicar dichos breaks a otra cosa que no sea mirar Facebook u otras redes sociales, pues lo único que hacen es fracturar la atención.

Gloria Mark, de la Universidad de California en Irvine, es mucho más específica: Cada vez que interrumpimos una tarea tardamos 23 minutos y 15 segundos en regresar al ritmo previo de eficiencia en el trabajo… si cambiamos de tarea cada pocos minutos, jamás alcanzaremos el mejor nivel de desempeño posible.

Claro, si estamos haciendo algo como preparar un té, es posible escuchar un podcast o mirar un par de videos. Sin embargo, no es aconsejable realizar dos tareas demandantes al mismo tiempo. En otras palabras: Nuestro cerebro funciona mejor en serie, no en paralelo.

La solución a este problema parece bastante obvia: Eliminar las distracciones y dejar de checar los sitios sociales y el email de forma compulsiva. Cada vez con mayor frecuencia, las personas se ven interrumpidas en sus actividades cotidianas por las notificaciones del teléfono celular o de la tablet. Con el tiempo, este comportamiento se ve reforzado y es casi imposible de extinguir. La persona aprende entonces a interrumpirse a sí misma cada pocos minutos.

A consecuencia de todo esto, el sujeto experimenta fatiga por el gran consumo de energía que hace el cerebro para seguir el ritmo del multitasking, estrés por sentirse incapaz de rendir en todas las tareas como se esperaba, insomnio al no poder librarse de las preocupaciones derivadas de todas esas tareas a medio terminar y, por supuesto, deterioro en su productividad que puede impactar en el desempeño laboral, escolar o social.

Es recomendable, pues, planear las actividades diarias y evitar las interrupciones: Checar el correo un par de veces al día en momentos preestablecidos, dedicar 10 a 20 minutos a Twitter o a cualquier otra red social y establecer, mediante alguna aplicación, periodos de descanso de 15 a 20 minutos cada dos horas o dos horas y media, aunque las necesidades individuales pueden ser muy distintas.

En lo personal, yo uso una aplicación gratuita llamada Take a Break la cual se inicia con el sistema y, cada determinado tiempo, me avisa que debo tomar un receso. Es fácil (demasiado fácil) perder la noción del tiempo en una tarea y este pequeño programa que vengo usando hace casi diez años me ayuda a mantener las cosas bajo control. Lo tengo programado para que cada hora y media me obligue a tomar 15 minutos de descanso. Se puede configurar, inclusive, para que salte el salvapantallas o para que se apague la computadora si somos del tipo necio que dice, cada 10 minutos: ¡10 minutos más!

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