Pareja de caballitos de mar en danza de apareamiento

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Si para conquistar a la chica fuera absolutamente necesario saber bailar, muchos no tendríamos la menor esperanza. Por fortuna, no somos caballitos de mar, o hipocampos. Su nombre viene del griego; hippos significa “caballo” y kampos “monstruo de mar”, lo cual es curioso pues yo no los encuentro nada monstruosos (aunque si fuesen del tamaño de una persona tal vez pensaría diferente). En el video puede verse a una pareja haciendo de las suyas en un arrecife de coral de Australia. El macho es el que tiene el abdomen distendido y baila alrededor de la hembra (que se hace la difícil, cómo no) tratando de convencerla de que inyecte sus huevecillos ya fecundados en el saco gestacional de él. En este particular los caballitos de mar son excepcionales: Mientras que la fecundación se da en la hembra poco después de que el macho libere el líquido seminal al exterior, la responsabilidad de cargar con la progenie hasta el nacimiento recae en el macho, que tiene un parto muy doloroso y a veces mortal, pues cuando llega el momento debe frotar su abdómen contra una roca o concha para dar a luz entre 10 y 400 mini caballitos, que salen al exterior con trozos de sus entrañas. Así pues, todo el asunto queda en manos de él, un padre abnegado como los hay pocos. La hembra, mientras tanto, se preocupa sólo por permanecer bella y buscar a su siguiente víctima (digo: esposo).

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