6 datos interesantes respecto al café

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Algunas prácticas comunes y conceptos erróneos que arruinan el gozo y/o los beneficios de una buena taza de café.

Es común pensar que lo primero que debemos hacer al levantarnos es beber una taza de café para despertar. Sin embargo, por la mañana realmente no necesitamos ese empujón extra, ya que nuestros niveles de cortisol se encuentran al máximo. Debido a que comienzan a desvanecerse hacia la mitad de la mañana, lo más recomendable es reservar esa taza de café fuerte para una hora más apropiada, digamos que a las 10 u 12 del día.

Muchos suponen (me incluyo) que el café oscuro (más tostado) tiene mayor cantidad de antioxidantes. La verdad es que todas las mezclas tienen cantidades equivalentes de estas sustancias que, se dice, disminuyen la posibilidad de padecer Alzheimer o diabetes, entre otras.

Respecto al color, también existe el mito de que el café más oscuro tiene más cafeína. Es falso: El proceso de tostado elimina la cafeína. Así pues, mientras más clara es la mezcla mayores niveles de cafeína obtendremos.

Se suele pensar que beber mucho café mejora los beneficios potenciales de la cafeína y los antioxidantes contenidos en el café. Eso no siempre es verdad y al excedernos en el consumo de café sólo incrementamos los efectos nocivos de la bebida, como alta presión sanguínea, gastritis y ansiedad (con el consecuente insomnio).

Beber café reduce el riesgo de desarrollar diabetes, y casi todos sabemos (excepto los puristas) que un poco de azúcar mejora el sabor. Sin embargo, convertir tu café en un postre puede, según algunos, arruinar los beneficios potenciales del café. Así pues, todo con moderación. Además, añadirle poca azúcar al café nos ayuda a apreciar el sabor. Es cuestión de educarnos a nosotros mismos para aprender a juzgar un buen café.

El ritmo de trabajo suele hacernos olvidar el café y permitir que se enfríe. Además, no siempre tenemos tiempo de preparar una taza antes de beberla y suele permanecer calentándose en la cafetera durante horas antes de terminarlo. Tras preparar el café, comienza a incrementarse su acidez casi de forma inmediata, lo cual puede tener efectos negativos sobre la acidez del estómago y sobre el esmalte de los dientes. Se recomienda beber el café en los 20 minutos siguientes a su preparación y no dejarlo que se enfríe una y otra vez recalentándolo interminablemente.

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