El cumpleaños número 8 del Gran Colisionador de Hadrones y el nuevo Bosón

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Hace 8 años, el 10 de septiembre del 2008, se inauguró el LHC (Large Hadron Collider) o Gran Colisionador de Hadrones y, casi como si se intentara asignarle una nueva empresa en honor de su onomástico, un grupo ha postulado la existencia de una nueva partícula: El Bosón Madala.

Tras 20 años de construcción, planeación y recaudación de fondos, el CERN (la Organización Europea para la Investigación Nuclear) inauguró en el 2008 el proyecto humano más grande y más ambicioso de todos los tiempos. Sólo el costo inicial fue de 40 mil millones de dólares, y puso a casi 5,000 científicos a trabajar juntos.

En términos de potencial científico, la importancia del LHC puede equipararse a la de todos los programas espaciales juntos, y aunque muchos han reparado en los enormes gastos que este implica, recordemos que en los 25 años que se han invertido en el LHC se gastaron menos dólares de lo que cuesta la presencia estadounidense en Irak durante 6 meses.

Por otra parte, y al igual que ha sucedido con casi todos los avances científicos, los beneficios podrían ser enormes. No sólo en cuestión de conocimiento, sino en  ventajas comerciales aún no previstas. Hablamos de posibles viajes entre sistemas solares, entre galaxias, fuentes de energía limpia y abundante. Y en última instancia, estamos hablando de que la supervivencia y florecimiento de la raza humana dependa de los avances que se hagan en la comprensión del universo.

Los pragmáticos quieren resultados rápidos y, de preferencia, en efectivo. Quienes son capaces de ver más alla saben que la inversión será redituable algún día, y quien se encuentre en condiciones de hallar utilidad práctica a esos conocimientos dominará el juego.

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A ocho años de la inauguración del LHC (cuyo mayor logro hasta la fecha ha sido la confirmación de la existencia de la llamada “partícula de Dios”, el bosón de Higgs, que completa finalmente el modelo estándar de la física) un grupo de científicos de la Universidad de Witwatersrand en Johanesburgo, Sudáfrica, propone que la máquina más grande de todos los tiempos se aboque a la búsqueda de otro bosón.

Se trata del bosón Madala, que podría ayudar a comprender la naturaleza y comportamiento de la materia oscura (y la energía oscura), que constituyen en conjunto el 95% de la masa- energía del universo.

Y esta es una tarea hecha justo a la medida para el LHC (ubicado entre Francia y Suiza), ya que se trata de una máquina capaz de acelerar las partículas al 99.99% de la velocidad de la luz. En cuanto a energía, llega a los 7 Tera electron-voltios (TeV), mientras que el segundo más potente, en Estados Unidos, sólo consigue 0.98 TeV.

En los siguientes años, veremos si los casi 30 kilómetros de circunferencia del LHC se ponen a trabajar para probar esta nueva teoría, y es que a un costo tan elevado de funcionamiento, esta joya del progreso humano debe elegir sus proyectos cuidadosamente.

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