Estadísticas

statistics

Parece que las estadísticas no sirven de mucho cuando a uno le toca ser la excepción a la regla. Si bien el análisis estadístico es el instrumento que nos ayuda a entender el universo, a nivel cósmico e infinitesimal, resulta de poco valor cuando intentamos aplicarlo a la vida cotidiana, al parecer llena de cosas improbables pero reales, como nuestra misma presencia en el planeta.

Recuerdo que cuando estudiaba estadística mi profesor nos lo explicaba de esta manera: Preguntaba que qué cosa era una muestra, y le respondíamos que es una porción representativa del objeto o población a estudiar. Luego decía que si abriéramos un frasco y tomáramos algo de aire a nuestro alrededor, al analizarlo podríamos conocer los componentes del mismo, y asumir que el resto del aire en un espacio dado era semejante. Sin embargo, decía, al mirar al interior de nuestro frasco, ¿veríamos aves dentro de él? Todos respondíamos que no. Y, de acuerdo a eso, argumentaba, ¿significaba que en el aire no había aves? No, claro que no. Entonces el error estaba en la metodología para tomar la muestra. Todos asentíamos, pero nos quedaba muy claro que el truco de la estadística estaba no en la elaborada serie de cálculos que habían de hacerse, sino en cosas tan simples como la imposibilidad de extrapolar los resultados si la muestra no era cuidadosamente planeada. Según él, lo más sencillo del mundo era manipular un estudio sesgando la muestra.

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