Matando conejitos en nombre de la ciencia

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Si bien es cierto que los conejos pueden ser una plaga, no era un problema tan importante en Francia en la década de 1950. Sin embargo, Paul-Félix Armand Delille estuvo a punto de erradicarlos.

Armand-Delille, médico retirado, había sabido del exitoso programa australiano para acabar con los conejos infectándolos con el virus de la mixomatosis y, a modo de experimento, decidió probar en una parcela de su propiedad.

Pero las cosas no salieron tan bien como pensaba.

En 1952, obtuvo el virus y lo esparció. En sólo 6 semanas habían muerto el 98% de los conejos. Pero algo debió salir mal, porque 4 meses después halló muerto un conejo a más de 50 km de su propiedad.

En un año habían muerto el 45% de los conejos salvajes y el 35% de los domésticos, y rápidamente se esparció a Holanda, España, Inglaterra e Italia, llegando a estimarse las muertes en 55 millones de conejos.

Armand-Delille

Mientras que los granjeros demandaron a Armand-Delille y le hicieron pagar una multa de 5,000 francos, el gobierno le otorgó una medalla de oro por su logro. Por fortuna, la población de conejos se recuperó, probablemente a que los conejos desarrollaron resistencia al virus aunque no tuvieron tanta suerte otras especies que se alimentaban de ellos, como el lince ibérico.

Siempre es peligroso manipular las delicadas leyes del equilibrio ecológico. Cuando se piensa estar resolviendo un problema, los científicos bien pueden estar creando otro mucho más grave.

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