El gigoló suizo

Helg Sgarb2

Susanne Klatten, la última víctima de Sgarbi.

Helg Sgarbi elegía a sus víctimas por el tamaño de sus carteras y por la probabilidad de obtener buenas ganancias a cambio de sus esfuerzos.

La prensa y otros medios le llamaron “el Gigoló Suizo”, y finalmente en el 2009 fue condenado por algunos de sus crímenes.

Sgarbi, de 44 años al momento de su captura, es un hombre alto y de buenos modales, de conversación agradable y tiene un especial talento cuando se trata de conquistar el afecto de las damas.

Conquistador serial

Se ha sabido hasta el momento de al menos cuatro grandes casos en los que Sgarbi obtuvo notables ganancias que las estimaciones más modestas sitúan alrededor de los 11.8 millones de dólares.

Sin embargo, la cantidad seguramente es mucho mayor, tomando en cuenta que la mayor parte de sus víctimas son mujeres acaudaladas, esposas y madres de familia y bien conocidas en la alta sociedad europea. Buena parte de ellas no delatarían jamás a Sgarbi por el temor de verse envueltas en un escándalo.

En el juicio, Sgarbi reconoció haber engañado a muchas mujeres casadas aceptando fuertes sumas de dinero a cambio de su discreción. Confesó que al menos en dos casos usó el chantaje como forma de obtener ganancias cuyo monto se negó a discutir.

Susanne Klatten

La última parada en el camino fue la multimillonaria Susanne Klatten, dueña del 12.5% de la firma automotriz BMW y de la empresa química Altana. Se trata de una mujer casada, madre de tres con quien Sgarbi pasó varios meses aprovechándose de su hospitalario estilo de vida. Con una falsa historia, le pidió 8.8 millones de dólares y ella le dio el dinero sin pensarlo dos veces.

Ahí fue cuando Sgarbi decidió filmar uno de los encuentros con Klatten y  se dejó dominar por la avaricia. Esto fue su perdición. Primero pidió la astronómica cantidad de 366 millones y fue después de mucho estira y afloja que acordó con Klatten guardar silencio por la módica cantidad de 17.7 millones de dólares.

Pero Susanne sabía que si le daba el dinero jamás conseguiría librarse de él.

En un giro inesperado de los eventos, la mujer llamó a la policía y Sgarbi fue arrestado.

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Modus operandi

Fue una de las pocas veces en las que alguna de sus víctimas lograba salirse con la suya y escapar a su trampa. Sgarbi solía alojarse en hoteles y balnearios costosos en Austria y Suiza a donde las mujeres de sociedad acudían a relajarse. Ahí las conocía y dejaba que ellas le dieran ropa, hospedaje y regalos a cambio de sus atenciones.

Sgarbi sobresalía entre los otros pillos que rondaban esos lugares por la facilidad con la que conseguía hacerse con el afecto de las damas de mayor edad. Y no se trataba de minucias: En muchas ocasiones la distancia era de 30 años o más.

Una vez que conseguía el cariño de sus acompañantes, Sgarbi inventaba un problema inesperado: Un accidente en los Estados Unidos, problemas con el crimen organizado, amenazas que podrían cristalizarse si no les daba el dinero que debía. Si las mujeres creían o no la historia de Sgarbi no ha quedado claro, pero el hecho es que le daban el dinero y él desaparecía en el acto.

Con Klatten, sin embargo, las cosas no funcionaron tan bien. Siendo una de las mujeres más ricas de Europa, con bienes por valor de 13 mil millones de dólares, tuvo que someterse a la atención de la prensa y a la crítica de buena parte de la obtusa alta sociedad que condenó su desafortunada aventura con Sgarbi.

Tal vez lo que ha causado más interés en los medios de comunicación a través del tiempo, es que el aspecto de Sgarbi está muy lejano al del fornido amante que las historias románticas intentan vender. Muy delgado, pálido, de facciones angulosas y anteojos, resulta difícil entender cómo mujeres inteligentes y cultas pudieron caer en sus redes.

COMIENZA EL JUICIO CONTRA EL CHANTAJISTA DE LA ALEMANA MÁS RICA

El romance con Klatten comenzó en el restaurante de un lujoso spa en Austria mientras ella leía.

El Alquimista

Cuando Sgarbi le preguntó por el título del libro que Susanne tenía en las manos, ella le mostró la portada. Se trataba de El Alquimista, de Paulo Coelho. De inmediato él sonrío y declaró sorprendido que se trataba de su libro favorito.

Tras pasar un buen rato masajeando la autoestima de la multimillonaria, ella se interesó por Sgarbi y le preguntó a qué se dedicaba. Entonces el experimentado embaucador respondió que trabajaba como consejero especial para el gobierno suizo (lo que sea que esto signifique).

007

Tras dar algunas pistas vagas a Klatten sobre lo que realmente hacía para Suiza, todo el asunto comenzaba a sonar como una trama de alguna de las películas de James Bond, y Klatten preguntó si aquello no era peligroso. Sgarbi guardó un breve silencio y finalmente respondió que a veces lo era.

Increíble que Klatten haya caído en una trampa tan burda, pero así fue como sucedió. El romance siguió un tormentoso curso y al poco tiempo él le dijo a Klatten que necesitaba 9 millones de dólares para pagar a un mafioso de Miami a cuya hija había atropellado accidentalmente tiempo atrás.

Ella se mostró dispuesta a ayudar a su espía en apuros, pero comenzó a sospechar cuando las demandas de Sgarbi comenzaron a hacerse máyores y terminaron con Sgarbi en la cárcel y muchas historias que podría contar sobre sus fechorías.

La condesa du Pasquier

En una ocasión Sgarbi se involucró con la condesa Verena du Pasquier, que en aquél entonces tenía más de 70 años y consiguió quitarle 28 millones de dólares. Cuando los amigos de la mujer amenazaron con involucrar a la policía, Sgarbi enmendó el asunto regresando 25 millones y quedándose con 3 por las molestias que se había tomado enamorando a la senecta millonaria.

Y seguramente hay muchas historias más de donde han venido estas. No me extrañaría que cuando Helg Sgarbi salga de la cárcel alguna empresa se haga con los derechos cinematográficos de su biografía y veamos a este Casanova moderno haciendo de las suyas en la pantalla grande.

9 comentarios:

  1. me gusta esto bien bueno gracias por eso buenos articulos

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  2. yo quiero ser un casanova cuando sea mayor

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  3. igual yo quiero ser un casanova es algo muy bonito

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  4. un casanova quisiera ser cualquiera jejej

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  5. muy buena película en esta página http://gnula.mobi/

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  6. La verdad es que el artículo da pie a hacer una película sobre la vida del gigoló suizo este...

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